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viernes, 8 de noviembre de 2013

Detenido por prender fuego a su coche para cobrar el seguro

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido en la ciudad deZaragoza a un hombre como responsable de un delito de incendio, así como por dañossimulación de delito y tentativa de estafa. Su difícil situación económica le habría llevado a incendiar deliberadamente su propio vehículo, con la intención de cobrar la indemnización del seguro. 



El pasado día 12 de octubre, a las 21.30, tuvo lugar un incendio en la planta -1 del garaje del número 8 de la calle Pablo Parellada. Los vecinos del inmueble fueron desalojados, y el fuego, sofocado por Bomberos sin tener que lamentar daños personales. 

Al parecer, el incendio se produjo por causas desconocidas, afectando a cuatro vehículos y causando daños en paredes, techos, tuberías, instalaciones eléctricas. Tras una inspección técnico-policial llevada a cabo por miembros de la Brigada Provincial de Policía Científica de la Jefatura Superior de Policía de Aragón, se ha podido concluir que había sido provocado, y que el origen del mismo se hallaba en uno de los vehículos afectados, que quedó calcinado. 

Las investigaciones policiales han determinado que el propietario de uno de los coches, M.J.M.R, de 57 años, había adquirido el mismo día de los hechos y momentos antes de producirse el incendio, una garrafa de gasolina en una estación de servicio. 

El hombre, debido a su precaria situación económica, había presentado siniestro en la compañía aseguradora donde el vehículo estaba asegurado a todo riesgo, con la intención de cobrar la indemnización. 

Después de prestar declaración en sede policial, el detenido ha sido puesto en libertad advertido de la obligación de comparecer ante la autoridad judicial cuando fuera requerido para ello. 

Funcionarios de la Comisaría de Distrito de San José de la capital aragonesa han llevado a cabo las investigaciones. 

martes, 8 de noviembre de 2011

Volver a los antiguos contenedores

Antiguo contenedor de papel, metálico y más seguro
David Galve.

Ahora son los contenedores y antes fueron los cubos de basura, siempre ha habido incendios, con unos y con otros. La diferencia estriba en el cambio a la última generación de contenedores, que además de ser plásticos, son de un material diferente a los modelos anteriores y acaban favoreciendo el incendio. En esto no hace falta que nos saquen la lista de componentes con la que está construido el contenedor ( justificando su composición), esto nos lo dice nuestra experiencia profesional.

Si a esto sumamos que AHORA los contenedores de papel son de plástico obtendremos el porqué de los incendios de grandes proporciones que se producen en los contenedores.

Si nos fijamos en la foto superior veremos un contenedor de papel metálico con unas compuertas en las bocas que se cierran automáticamente (por peso) después de introducir el papel. Como se puede observar el contenedor está quemado, pero los daños apenas revisten importancia.
En primer lugar las compuertas evitan que entre aire y se alimente el incendio en su interior (algo siempre entra), en segundo lugar ES METÁLICO, por lo que ni se funde posibilitando la entrada de aire, ni contribuye al incendio con su material. Y en tercer lugar no dispone de aberturas hacia los laterales, donde habitualmente se sitúan los otros contenedores de basura o los vehículos estacionados. Por lo que se reduce el contacto directo de la llama, no así la radiación.

Desde nuestra posición la situación ha cambiado notablemente, antes un incendio de contenedor era un servicio que no revestía mayor riesgo y una dotación lo solucionaba fácilmente. Actualmente un incendio de contenedor se puede propagar rápidamente a varios vehículos, locales e incluso alguna vivienda. Puede inundar un edificio entero de humo o hacer caer un tendido eléctrico. Por lo que se siguen con especial atención desde el centro de comunicaciones por si hay que enviar rápidamente más recursos al incendio.

El miedo a la "ratonera"

Foto: Carlos Muñoz
Enrique Gonzalo se levantó sobre las seis de la mañana del domingo para ir al servicio, y al pasar por la cocina, descubrió que la ventana era un muro de llamas. Sin perder la calma, avisó a los bomberos y a la Policía Local. "Cuando los oí llegar, ya me quedé tranquilo", confesaba. Estaba sereno, en parte porque no era la primera vez que le ocurría. Tanto él como su mujer, Bibiana Almuzara, ya han tenido que cambiar los cristales por culpa del fuego de los contenedores.

Quizá por eso, lo llevan con resignación. "Será como la otra vez, vendrá el perito de nuestro seguro y nos lo cambiarán", detallaban. Lo que les preocupa es el futuro. "Si en vez de soplar el viento hacia el otro lado llega a venir hacia la casa... Esto es una ratonera, los contenedores están justo en la puerta, no podríamos salir", explicaban.
En la calle, Héctor La Forga y su madre, Maribel, examinaban los restos de su coche calcinado intentando "sacar algo aprovechable". A ellos les avisó un familiar a mediodía del domingo, porque sus ventanas no dan a la calle del incendio. En la zona están acostumbrados al jaleo nocturno, ya que según varios vecinos hay un pub cercano donde los jóvenes se reúnen hasta altas horas.
Héctor trataba de forzar el maletero con un hierro, para extraer herramientas. "Es metal, supongo que no se habrá quemado", contaba. Al final, pudo sacarlas a través del hueco del faro. "Estamos consultando si presentando la demanda entre varios vecinos sacamos algo del Consorcio de Compensación de seguros, pero no sabemos", contaba su madre. Por el momento, se han quedado sin coche, aunque afortunadamente tienen otro. La lástima es que hace apenas un año le quitaron el seguro a todo riesgo "para ponérselo al nuevo".

Entre el resto de los coches hay de todo, desde una joven que descubrió el lunes que su herramienta de trabajo se había vuelto carbón, hasta un hombre que llegó de Barcelona a una boda, y no pudo volver en coche.

Uno de los casos más dramaticos es el de María Pilar Pastor. Con su coche se quemó la silla de ruedas de su hija minusválida --"tiene casi 18 años y pesa 24 kilos", explicaba--, y está teniendo problemas para que la Seguridad Social le dé otra. "De momento la lleva un amigo, menos mal que tenía una silla vieja en casa", contaba. Aún así, se lo toma con humor. Primero, por la "sorpresa" de descubrir que el coche estaba asegurado contra incendios. "Y qué curioso, las barras de pan no se han quemado", explicaba, señalándolas.