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jueves, 13 de septiembre de 2012

Los Bomberos Buceadores localizan un arma en el pozo de San Lázaro



Buceadores de los Bomberos de Zaragoza han localizado esta mañana, lo que parece ser, un arma de fuego durante una inmersión en el Pozo de San Lázaro.
 
Los buzos se encontraban realizando una práctica de "maniobra de rastreo circular" cuando han localizado al tanteo (los buceadores no ven bajo el agua y se guían por el tacto) algo que parecía tener forma de pistola.
 
Una vez en la superficie han comprobado que estaba envuelta, y en ese estado, ha sido entregada a la Policía Nacional para su custodia y posterior análisis.
 

lunes, 27 de febrero de 2012

Un robinsón aragonés

Foto: Bomberos de Zaragoza trabajando en el autobús bajo el Puente de Piedra.
Diciembre, año 1971
CARLOS LARROY. El Periódico de Aragón.
Sintetizar la vida de cualquier persona en unas líneas es una tarea irrealizable. Pero la labor se complica si la biografía en cuestión es la de todo un robinsón aragonés, cuya vida podría contarse por fascículos. Es el caso de Luis Zapatero Vicente, fundador de la sección de buceadores del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza y su instructor jefe hasta su jubilación.

Fue el primer español en ser árbitro internacional de judo, cinturón negro y dueño del ya desaparecido club Judokwai, en el paseo de la Constitución. Aprendió de muy joven el arte del paracaidismo y en su haber cosecha 986 saltos. Ha estado, según sus cálculos, en al menos 64 países. E incluso recuerda que tuvo viviendo a una leona en su casa un año y medio. "En todas las cosas extrañas que ocurrían, ahí estaba Luis Zapatero", ironiza.

Hoy, a sus 74 años, "algo cascado por tanto trote", mantiene el buen humor que según sus amigos siempre le ha caracterizado. Dice ser un escéptico convencido y nunca le han gustado los reconocimientos. Pero aunque le guste restarse importancia, sus compañeros le atribuyen haber sido, cuanto menos, la persona que marcó un antes y un después en el Cuerpo de Bomberos de Zaragoza. De hecho, cuando fundó la sección de buceadores en 1967 era la primera que existía en el interior de España, lo que provocó que fueran reclamados en casos de emergencia por toda España.

Experiencia
Sus 36 años trabajando como buceador le ha dado para participar en los rescates de los dramas más graves que ha vivido Aragón. En 1971 ayudó a sacar a los supervivientes de la caída del autobús desde el Puente de Piedra al Pozo de San Lázaro y también participó en la extracción del vehículo siniestrado en 1981. Colaboró en la recuperación de los cadáveres de la catástrofe del camping de Biescas. "Fue horrible, la riada les revolcó de tal manera que los encontrabas sin ropa. El agua se lo llevó todo a su paso", explica. También recuperó los cuerpos de tres mineros en Escucha.
Con los años aprendió a soportar la tragedia. "Nunca hay que mirar la cara de un cadáver, si no, ese rostro te persigue toda la vida. Que te vuelva a la mente esa imagen es algo muy doloroso". El rescate que más le marcó fue el de un hombre, fallecido por el derrumbe de un muro del embalse de mequinenza en 1971. Mientras buceaba, "la gente no paraba de tirar piedras --protestaban contra la construcción del embalse--. Fue todo muy extraño, por la forma de morir, por el ambiente tan enrarecido-", recuerda.

Cuando se le pregunta por todas sus hazañas y aventuras, responde con un simple "estaba loco". Un loco ilustrado, eso sí: Ha escrito 7 libros a plumilla (uno de ellos se lo firmó el Rey Juan Carlos) e investigado en el mismísimo diccionario de Nebrija.
La historia de Zapatero guarda una última curiosidad, su pasión por la cetrería. Desde que conoció a Félix Rodríguez de la Fuente en una conferencia en Huesca, descubrió la pasión esta disciplina, y llegó a tener un águila que le "peinaba el bigote" con el pico.

Cuando se enteró de la muerte del naturalista, decidió con unos amigos rendirle tributo colocando un placa en el lago Leopoldo de Venezuela, donde "ni los indios se acercan". Lo intentó en 1982, 1983 y 1987, hasta que lograron llegar. La placa reza: A Félix Rodríguez de la Fuente. La Naturaleza no olvida tu nombre. Tampoco olvidará a Luis Zapatero.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Se cumplen 40 años del trágico accidente en el pozo de San Lázaro

Foto: C.L. El Periódico de Aragón.
El Periódico de Aragón. CARLOS LARROY.
El que se aventura a nadar por sus aguas, nunca regresa. O al menos eso cuenta la leyenda, muy extendida entre los zaragozanos, del pozo de San Lázaro, situado entre la primera y la segunda arcada del Puente de Piedra de Zaragoza, en la margen izquierda. Se trata de una sima de alrededor de 15 metros de profundidad en el cauce del Ebro, cuya historia está plagada de sucesos trágicos que incluyen decenas de muertes. Sin duda, las más recordadas son las diez víctimas del autobús con 52 pasajeros que perdió el control y cayó desde el puente al río el 19 de diciembre de 1971. Esta madrugada se cumplirán 40 años del accidente.
Perecieron nueve viajeros (cinco de ellas niños de entre 9 meses y 13 años) y el chófer del vehículo siniestrado. Dada la fuerte corriente con la que bajaba el Ebro aquellos días, solo pudo rescatarse el cuerpo sin vida del conductor. Las demás víctimas nunca fueron encontradas.
El autobús de emigrantes, la mayoría españoles que trabajaban en Suiza y que volvían a España para pasar la Navidad en familia, cayó en una zona del lecho del río de no mucha profundidad, cerca del pozo de San Lázaro. El autocar se llevó en su caída varios metros de la valla del Puente de Piedra. Así, el costado derecho del vehículo, que hacía el recorrido entre Barcelona y Badajoz, quedó flotando en diagonal en dirección a la corriente.
OPERACIÓN DE RESCATE
Apenas medio metro sobresalía del agua, pero fue suficiente para que los supervivientes pudieran agarrarse o quedarse encima, a la espera de ser rescatados. Salieron del autobús como pudieron: por las ventanillas o por las salidas de emergencia previstas. El agua, según recuerdan las crónicas de esos días, estaba helada.
El rescate duró unas dos horas, hasta que se sacaron del Ebro a los 42 supervivientes, la mayoría con heridas leves, gracias a la colaboración de bomberos, miembros del regimiento de Pontoneros, sanitarios y el inestimable apoyo de miles de zaragozanos que, tras enterarse del suceso, se acercaron a echar una mano.
Con solo dos lanchas disponibles, los bomberos fueron rescatando a todos los pasajeros que estaban de pie sobre el autocar. La corriente era tan fuerte que, al llegar a la orilla, tenían que pedir la ayuda de sus compañeros y los ciudadanos, para que tiraran de la cuerda para acercar la lancha. Decían que había que evitar que el autobús cayera al pozo de San Lázaro: se sumergiría y el número de muertos sería mayor.
Los testigos recuerdan que el puente estuvo tan lleno de zaragozanos que los servicios de seguridad temieron por la estabilidad de la arquitectura. Fue un auténtico drama para la ciudad.
 
 
HASTA LAS TRES
Eran más de las tres de la madrugada cuando se concluyó el rescate. La típica niebla zaragozana había dificultado todavía más la labor de los bomberos y aumentado la sensación de frío. Los supervivientes salieron del agua congelados, pero la mayoría, pasaron la noche en el hospital y luego fueron dados de alta. Pasado el drama más fuerte, quedaba recuperar el autobús, que permanecía flotando.
Un día después, aún con más expectación ciudadana, los bomberos instalaron en el puente una grúa de grandes dimensiones para sacarlo con una sirga. El objetivo: llevarlo a la margen izquierda. La operación fue un rotundo fracaso y se desconoce con exactitud por qué se partió la sirga que lo sacaba. Se hundió en el pozo de San Lázaro sin dejar rastro.
La fosa se tragó el bus y la leyenda se reavivó con más fuerza que nunca. Acostumbrados a escuchar cada pocos años que alguien había desaparecido nadando en sus aguas, muchos creyeron que los desaparecidos habían sido succionados por el pozo.
La creación del pozo se debe a causas "completamente artificiales", según el catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, Manuel Martín Bueno, que analizó con su equipo algunas piedras del pozo en una expedición hecha en 1975. "Estoy convencido de que este pozo se utilizó para extraer algo de piedra para la construcción del puente en época romana". Su calidad no era muy buena, así que trajeron de otros lugares, "pero de allí sacaron una parte", argumenta.
Se desconoce cuándo comenzaron las extracciones y cuando se construyó el puente pero Martín Bueno lo data "en el cambio de era" y "no más tarde del año 25 después de Cristo". "Parece que se construyó en época de estiaje y en dos partes, desviando el río para un lado y luego al otro, con lo que la idea de que el pozo fue una cantera de extracción de piedra es la más lógica", explica.

Recorte de prensa: El Noticiero. Servicio Especial

jueves, 10 de julio de 2008

Rescatan el cadáver de un hombre en el Pozo de San Lázaro, junto al Puente de Piedra


Aragóndigital.es
Zaragoza.- A las 07.22 horas de este miércoles, efectivos del Cuerpo de Bomberos han rescatado el cuerpo sin vida de un varón de 61 años sin identificar, natural de Zaragoza.
El suceso ha ocurrido en las proximidades del Puente de Piedra, en la zona conocida como Pozo de San Lázaro. Por el momento, la Policía Científica investiga las circunstancias del suceso, y aún no ha trascendido si el cadáver presenta signos de violencia.
Los hechos han ocurrido a primera hora de este miércoles, cuando testigos presenciales que caminaban por el Puente de Piedra han alertado a la Policía Nacional sobre un cuerpo que flotaba ahogado en el río Ebro. Efectivos del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza han rescatado el cadáver en la zona del Pozo de San Lázaro, en la Margen Izquierda.

Guillermo Peman Portella.